En Febrero del 2006, escribí en este blog un relato de lo que hizo Indiana Jones (y después Joaquín Sabina) en mi indefenso cerebro de niño de ocho años.
A continuación transcribo una parte de ese texto:
"A los 8 años fui un niño solitario, me gustaba jugar solo y jugaba solo porque cuando jugaba con los demás niños me tocaba ser el amigo del bueno o del malo, osea, una especie de actor de reparto.
Pero un infausto día ocurrió lo que tenía que ocurrir. Me llevaron a ver "Los Cazadores del Arca Perdida", a partir de entonces mi vida giró, no sé cuánto, pero giró. Lo que el Llanero solitario hizo en muchos niños de otras generaciones, Indiana Jones lo hizo en mí, era fascinante ver a ese tipo someter a los malos con su látigo, enfrentarse con serpientes, buscar tesoros, eludir rocas esféricas, saltar de un vagón a otro en un tren en marcha y por si fuera poco, quedarse con la chica.
Al salir del cine, ya sabía quién quería ser. Y a partir de ese momento mis solitarios juegos se desarrollaban en el patio de mi casa, transformada en una selva llena de infortunios. A falta de serpientes, los escarabajos que vivían en los troncos de los árboles tomaban ese rol, y sin tener un látigo, las guías del pasto eran perfectas para esto, cientos de insectos murieron en cumplimiento de su papel actoral.
En el patio de mi casa había un árbol muy grande, el cual nos daba trabajo a mi hermano y a mi los otoños, barriendo y recogiendo hojas caídas. Uno de los juegos favoritos de mi hermano era subirse a ése árbol. Yo no me animaba, demasiado silvestre para mí.
Pero ahora que era el Indiana Jones de la 47 (la calle donde vivía), subirse a ése árbol era una obligación. De un brinco alcancé la rama más baja y de ahí seguí trepando como chango apoyándo brazos y piernas en coyunturas y hojas secas. Al fin estaba bien acomodado en lo alto, vi la azotea de mi casa, el patio de la casa del vecino y su perro ladrándome. Debí haber imaginado algo así como: "Recórcholis, será difícil llegar a esas tierras con esa bestia ahí". (El "recórcholis" está justificado por los cómics que leía, osea, osea, no hablaba así de niño, no era tan raro).
Luego de mi triunfal ascenso, decidí que era hora de bajarme del árbol. Me quedé un momento pensando y me dije: "¿Y ´ora cómo le hago?", me sujeté de la rama más cercana, pero mis piernas no querían seguirme, luego pensé que mejor bajaba primero las piernas y luego lo demás, pero mis brazos se rajaron, la mitad de mis extremidades que se mantenían arriba tenía miedo de caer y azotar junto con mi humanidad.
Enonces hice lo que todo héroe debe hacer en un caso como estos: Llamarle a su mamá.
Le grité a mi progenitora a todo pulmón, pero nadie acudía a mi rescate. Me cansé de gritar y me estuve ahí arriba hasta que se estaba metiendo el sol. Me gustaría saber que pensaba en ese ratote que estuve en la cima, quizá maldecía a Spielberg por las mentiras tan chidas que nos contaba, o a lo mejor me acordaba de la tarea de la escuela que no había hecho por andar de inadaptado jugando solo, o me entretenía aplastando escarabajos pensando que eran serpientes que me atacaban.
Fue entonces que mi madre salió a avisarme que ya estaba la cena, yo sentí que llegaba el ejército inglés a rescatarme"
Aquí se acaba la parte del texto mencionado.
Ahora que estoy en casa en donde tengo la gran mayoría de mis cosas, me dispuse a revisar viejos papeles, en donde hay dibujos que hice cuando era un niño.
Y me encontré este dibujo que realicé en la época de cuando no podía sacarme de la cabeza la película que acababa de ver:
Nótese la exquisita diversidad en la tipografía. En palabra "Raiders" es un arrebatado intento por simular la textura de las rocas, en palabra "Lost" se hace una clara referencia a ...este ...ehm ...quizá a los cabarets baratos que seguramente visitaba el Dr. Jones. Y en la palabra "Ark" se emula la viscosidad de los recovecos en donde se metía nuestro héroe.Además se puede apreciar los numerosos personajes de la película: El mismísimo Indiana, su látigo, pistola, el medallón y el arca (que curiosamente es más chica que la pistola). También está una cobra feliz con signo de admiración. El personaje de cabello largo seguramente es la chica que acompaña a Indiana, pero desconozco el por qué de su gesto malicioso (Tal vez ya intuía cómo se dibuja a una pérfida). Incluye también una bandera nazi en donde la esvástica parece logotipo de cantante ranchero y un hombre con sombrero tipo casco que no sé de dónde salió.
Y bueno, estando en el D.F. fui al cine a ver Iron man, y mientras hurgaba mis palomitas y le quitaba el empaque al popote de mi refresco, escuche un ruido que me congeló:
Un latigazo e inmediatamente después el "Tarara rará, rarará", el tema de las películas de Indiana Jones. Después de casi veinte años, volví a oír y ver en un cine los latigazos y la música que tanto me gustaba de niño. Sin parpadear vi el trailer que hizo olvidarme de la película que fui a ver.
Sin embargo el tiempo pasa y ya no soy el escuincle que se desvivía por una película. He crecido y no pierdo más mi tiempo dibujando cosas irreales y fantasiosas.
Sí, seguramente iré a ver la nueva película de Indiana Jones, pero la veré como lo que es: Una simple película.
Tampoco voy a llegar del cine dando saltos, usando el cinturón como látigo y guardándome piedras en los bolsillos del pantalón.
Y mucho menos usaré mi tiempo en andar dibujando al famoso arqueólogo y toda su parafernalia.
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...
Bueno, nomás poquito.

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