lunes

de cuando estaba en el d.f. y atentaron contra mi arte

El otro día me levanté muy temprano, (a eso de las 10) y fui a buscar una lavandería, porque me ha estado lavando mi ropa una señora que lava a mano, y ya me dejó mis calzoncitos como si me hubiera peleado en chones con un gato montés.
Me dirigí al mercado del terror, pasé por donde están los licuados y miré a los valientes vikingos que degustaban el chapopote sabor frutas, de ahí fui a otro puesto a desayunar, pero como una muestra de respeto a sus estómagos no les contaré que me comí, ya saliendo vi un puesto de flores el cuál me llamó la atención pues había unas que ni conocía, entre esas estaban unos girasolotes, pero de verdad, con el centro grande, café y lleno de puntos amarillos; los pétalos amarillos, frescos y el tallo y las hojas grandes, verdes y como aterciopelados; y yo pensé: Estos sí son girasoles y no como los que hay en mi querido Chihuahua, esas son margaritas que les dieron cerelac, centrum, o calcetose.
En eso nuevamente se abrió el cielo, descendió una luz hacia mi persona, me vi mis zapatos maltratados, mis pantalones rotos de abajo, mi camisa descolorida, sentí mi mochila pesada como un caballete, me toqué la piocha para sentir que tenia barba, y como en mis años mozos, me sentí Van gogh. Respiré hondo y le dije a la señora del puesto: Véndame un girasol porque lo voy a pintar. (bueno la neta esto último no se lo dije pero lo pensé).

Me di cuenta que se me hacía tarde para llegar al periódico que tenia que ir, conforme caminaba me di cuenta que la gente me miraba. Entré al metro y yo creo que sufrió más el girasol que yo mismo: Una gorda al salir se llevo como 5 petalos con su caderota, una niña le iba haciendo pellollos a las hojas y yo sin poderle decir nada porque tenía un papá que se parecía al Perro Aguayo. Al entrar más gente, le doblaron bruscamente el tallo, al pasar por una puerta de vidrio en donde me reflejaba me di cuenta el por qué la gente me observaba, ciertamente me veía muy maricón caminando con un girasol en la mano, así que fue hasta entonces que se me ocurrió meterlo dentro de la mochila, llegué al periódico pero la persona que buscaba había ido a no se qué dependencia o no se que cosa.

Para hacer tiempo, fui a una tienda a ver discos, en la entrada tenía que dejar mis cosas, le di la mochila al policía de la puerta y la dejó caer en un cajoncillo. Al salir le di la tarjeta fosforecente que me dio, y me dijo: "Chale, a ver mi chavo, cuál es tu mochila porque ya se me hizo bolas el engrudo", el polimenso disléxico metió la mochila 6 en el cajón 9, la bolsa 21, en el 12... y tenia mi mochila debajo de una torre de bolsas, libros y cajas.
Ya ni quise abrir la mochila y asomarme, fui al periódico y el tipo que buscaba ya se había ido a comer, me regresé a mi casa pasando otra vez por el círculo del metro, soportando empujones, pellizcos, restregadas, agasajes, y demas linduras.
Llegué, abri la mochila y saqué el maltrecho girasol, el tallo estaba partido a la mitad y la mitad de abajo despanzurrada, de las 3 hojas que tenía sólo le quedaba una y ya se estaba cayendo, los petalos (los pocos que le quedaban) eran doblados, y el centro estaba abollado, en el fondo de la mochila estaban repartidos los puntos amarillos.
Ya lo estoy pintando. Lo malo es que cuando me pregunten por qué está tan feo, no sé a quién echarle la culpa... o de plano decir que no sé pintar.

Este viejísimo relato viene acompañado del calendario de marzo, con la obra titulada: "Kabeza y Lupita con un burro en primavera, mientras un perro rabioso sonríe al espectador"
P.d. ¡Vayan corriendo al blog del Chidoguan, este muchacho está mejor que nunca!

6 comentarios:

webita dijo...

buen día por aqui... está muy bueno tu calendario kabeza, pero tengo una pregunta, por que esa cara de solemnidad tuya y del burro... complicidad a caso? y Lupita se ve requete feliz... :|

El Zórpilo dijo...

Muchas veces hacemos o tenemos intenciones buenas que a los ojos de las demás personas parecen malas.

Un hombre con un girasol llamaría mucho la atención en cualquier parte del mundo, pero, las apariencias engañan, ¿Verdad?

Despúes de la cerveza negra modelo que me receté el viernes, hoy me identifico plenamente con el perro rabioso sonriendo al espectador.

Saludos.

El Zórpilo.

Paul Medrano dijo...

A mí se me hace que al perro ya le tocó, por eso está tan sonriente, igual que la Lupe; los únicos abstemios son el Kabecha y el borrico :)

webita dijo...

marquen el diez, porque es mi cumple! jajajaja!

Anónimo dijo...

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Generic Soft Tabs dijo...

Interesante experiencia es increible que a uno le puedan pasar cosas como estas pero es fatal sufrir tantas cosas en un mismo dia